
Hoy empiezan las columnas literarias de Atala, sin mas palabras los dejo con su primer post.
En Plataforma nos encontramos con la historia de Michel, quien es un parisino cuyas creencias y motivaciones podrían resumirse, sin costo alguno, en la siguiente palabra: nada. Se podría decir que Michel es un “perfecto nihilista”. Sin embargo, este aparente estado de perpetua quietud se ve interrumpido por un evento ineludible: la muerte de su padre, el cual tiene lugar al comienzo del libro (es decir, no les he revelado nada vital). Este suceso implica un quiebre en el modus operandi de Michel.
El autor simboliza este cambio a través del siguiente acto: Michel compra un pasaje de avión. ¿A pito de que? como era de esperarse, ni él lo sabe. ¿Hacia donde? el Trópico Tailandés. ¿En busca de que? sexo. Una vez allí, Michel se esmera en probar “cosas nuevas”. Lo novedoso del relato no son esas “cosas” (la rueda se invento hace ya mucho), sino que la peculiar forma en que el autor despliega esos acontecimientos por medio de su serpentino discurso, el cuál, entre diálogos, comienza a tomarnos desde la vertebra. Y es que Michel (que opera en esta novela como un narrador en primera persona) nos introduce a una experiencia paralela, donde la acidez y la ironía se apoderan- sin piedad alguna- de los personajes y sucesos que le rodean.
Justamente, es esa técnica de escritura la que genera una especie de alianza entre el protagonista y el lector: a fin de cuentas somos los únicos que tenemos acceso a tan venenosos y sabrosos pensamientos. Y, por lo mismo, empatizamos con Michel; mas aún, lo “entendemos”, a pesar de que sea- a ojos de la sociedad- un mequetrefe cualquiera. Así, durante la historia, Michel crea, por decirlo de algún modo, su propio diccionario del diario vivir. Por ejemplo: a las vaginas de las tailandesas, a quienes considera altamente calificadas en el arte del polvo, les llama “chochas elásticas”. Y así tantas otras peculiares definiciones que no vienen al caso aquí citar (para conocerlas hay que leer el libro).
Ahora bien, esta historia, que a primera vista podría parecer nada más que un formidable sex tour es, en realidad, una historia sobre el amor. Pero ojo, no el concepto que en Occidente existe acerca del amor: aquel que se encuentra ubicado en un sitial de “sentimiento superior”. Nada que ver, como diría un oculista. Justamente, por medio de Plataforma, el autor intenta desmitificar esa supuesta condición de pureza que se le adjudica al amor, demostrando – en este caso, concretamente- que el amor, por su imbricada naturaleza, no puede ser identificado en un solo formato y que, por lo mismo, puede ser encontrado en una heladería, a la vuelta de la esquina o en un party swinger de Tailandia.
“Si fuéramos de naturaleza ideal, podríamos conformarnos con los movimientos del sol”
Michel Houellebecq
PD: Plataforma es la novela que catapultó a Michel Houellebecq como un escritor de calibre internacional. No obstante, en su natal Francia ya era un escritor ampliamente reconocido gracias a sus anteriores obras: Ampliación del campo de batalla (una breve y rabiosa novela) y Las Partículas Elementales (de la cual existe una excelente adaptación cinematográfica).
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buena george, bienvenido a dfrente.
me tinca harto esta novela.
buen post
las, nicoLÁS??!!
estaba esperando esta sección!, que grande dfrente,
esto va de bien en mejor, y vamos siempre por mas!
vamos vamos, dijo la mosca, jaj
que habladora….la seccion existia hace rato, lo habia olvidado, ya habia leido las otras reseñas, ja, bien anita
Bienvenido Atala!
Que buena forma de imprimir la magia de leer como en esa frase que muy bien explica todo: “…a fin de cuentas somos los únicos que tenemos acceso a tan venenosos y sabrosos pensamientos.”
Por eso me gusta leer.
Buen artículo!
Buen post Atala, leere el libro para poder comentar más. Suena buena.
Bueno post! Interesante propuesta y la temática del libro. Bienvenido pues!
“Coños elásticos” Muy buena.