“Poesía Vertical”, Roberto Juarroz

Esta semana revisaremos un género distinto dentro de la literatura: la poesía. Para muchos, la poesía es por excelencia el campo donde se despliegan las mociones románticas. Pues bien, esa caricatura del poeta mamón que heredamos del siempre mal ponderado Pablo Neruda no tiene NADA que ver con la obra poética a la cual me referiré hoy: la Poesía Vertical de Roberto Juarroz.
La Poesía Vertical es un compendio de volúmenes correlativamente numerados. En total son 14 y todos los poemas que ahí se contienen cumplen con una serie de patrones que le son comunes. A continuación, algunos de ellos:
No tienen títulos y son deliberadamente abstractos e impersonales.
En ellos el autor prescinde de un Yo lirico, haciendo uso de términos como uno o nosotros, lo cual le confiere un aura de anonimato a su obra.
Prescinde de referencias geográficas o históricas, de localismos verbales, de eurritmia o eufonía, de efusiones sentimentales, de anécdotas, del uso de voces prestigiosas o a priori poéticas.
Típicamente, sus depurados textos tienden a adoptar un modo asertivo, simétricamente estructurado, con significaciones frecuentemente enigmáticas o paradójicas.
Etc…
Podría continuar con una lista interminable de características que hacen única la obra de Roberto Juarroz. Sin embargo, nuestro objetivo no es la caracterización, sino que la comprensión de la obra en cuestión. La Poesía Vertical, como su nombre bien lo indica, hace referencia a un estilo literario que cae por su propio peso, que no requiere de recursos contextuales para situar su voz entorno a una idea o precepto. Una voz que es vertical, que va hacia arriba y hacia abajo en busca de la re significación de las cosas.
La concepción de Poesía Vertical que inauguro Juarroz está llena de sentido, al punto que le permite despojarse de cualquier singularidad, permitiendo que la palabra se despliegué de manera espontanea y elegante en busca de los instantes absolutos.
Popularity: 2% [?]









Atala es seco.