29 Feria Chilena del Libro (más de lo mismo)

Durante esta semana se ha llevado a cabo la 29 Feria Chilena del Libro en La Estación Mapocho. En esta edición han acontecido una serie de hechos, tales como:
- El invitado de honor de este año ha sido Argentina, lo que ha permitido nutrir al evento de letras relativamente más vanguardistas que las presentes en antiguas ediciones (cuando el país invitado era de la zona bananera).
- El autor chileno José Miguel Varas, Premio Nacional de Literatura, presentó la obra “Borges y Neruda en las letras Americanas”, de la intelectual argentina Susana Boéchat.
- El autor Abraham Quezada dio a conocer asimismo su recopilación de “Cartas a Gabriela Mistral”, de Pablo Neruda.
- Gonzalo Rojas, uno de los poetas vivos más importantes de la escena local -galardonado entre otros con el Premio Cervantes de España- ha sido homenajeado por varias personalidades del mundo literato.
Así, podría seguir enumerando una serie de sucesos que se han efectuado durante esta Feria. Sucesos que tienen que ver- mayoritariamente- con homenajes a elefantes blancos que descansan sobre telarañas o con el lanzamiento de algunas candidaturas por parte de escritores ( como el siempre mal ponderado Hernan Rivera Letelier) para adjudicarse el próximo Premio Nacional de Literatura.
En otras palabras: la Feria parece, mas que nada, una convención de índole política. ¿La cultura dónde quedó? Bueno, si la cultura pudiese quedar en alguna parte, claramente no es en esta Feria. Y esto, para muchos, no es novedad.
Les cuento: a mediados de este año, una serie de pequeñas editoriales que son, precisamente, las casas donde publican los “nuevos” escritores levantaron un reclamo formal: los precios fijados por los organizadores de la Feria para los stands escapaban holgadamente a su presupuesto, lo cual invariablemente les impedía participar del evento. En consecuencia la Feria quedaba a “disposición”- una vez más- de las grandes casas editoriales.
Hago una aclaración: yo no tengo ningún problema con las llamadas grandes Editoriales (es más, soy un cliente cautivo de algunas de ellas), sin embargo el tema pasa por otra parte. La Feria fue creada, en un principio, para que aquellas editoriales que no podían hacer acto de presencia en las librerías ( hogar dulce hogar de las grandes Editoriales) pudiesen contar con un espacio que sirviese de plataforma para dar a conocer sus publicaciones y, por ende, la pluma de nuevos autores latinoamericanos.
Los hechos son categóricos: la Feria no cumple con su objetivo. Todo lo contrario, más bien parece un museo.
Debido a todo lo anterior, ya hay un numero importante de “pequeñas editoriales” que están uniendo fuerzas para crear otra Feria, donde el requisito sea uno solo: la novedad.
Así que ya saben, si el próximo año descubren un nuevo autor, posiblemente sea en la “otra feria”.
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hay que pagar entrada para ir al museo.
Ojalá hagan lo otra feria y haya espaciopara todos los que quieran (o puedan pagar al menos los costos). Con la chela paso que el Oktoberfest de Malloco lo partió un restaurant y dos marcas hace 4 años y hoy es principal evento cervecero de Chile. Con el libro podría pasar igual.