
Hay días en que no se sabe ni por qué ni cómo es que estamos parados en dos zapatillas, y que además de lo extraño que esto puede resultar, tenemos atornillada a una especie de objeto gigante llamado cuerpo una esfera peluda que dicen que adentro tiene un cerebro y dos cámaras que graban lo que por fuera de todo pasa. Sin mirar mas que a los 5 o 6 pasos que conforman la rutina regular diaria de cualquier ser que habita nuestra tierra, el levantarnos de un sueño a veces transforma las primeras horas de sol en un camino dificil. Mas aún cuando dejamos los sueños y empezamos a componer de datos a esta esfera extraña y peluda que, atornillada tenemos a esta masa extraña llamada cuerpo, nos hace sentir, ver y latir cada vez que ingresamos esos datos que se salen un poco del devenir pacífico y tranquilo de una rutina que decimos normal y aburrida. Después esperaremos entonces nuestro meteorito que nos corra la cabeza 91 cms a la derecha (o a la izquierda para los ávidos políticos de estación) y nos haga acelerar esa extraña razón de intranquilidad que retumba mas de alguna vez por año en nuestros adentros y nos hace sentir los mas variados julepes.
Es la historia preciosa que contada desde la amovilidad del stop-motion narra la historia de un ser que vió caer un meteorito muy cerca de sí. Que pensó que su meteorito había caído tan cerca, que lo había dejado exactamente 91 centímetros a la derecha del universo. Le pregunta el loquero que si con la caída de un objeto de esas características ha habido algún daño? “… pues la antena del edificio vecino,… y yó, por supuesto”. Es entonces cuando decidió salir a buscarlo, lo esperó y esperó, hasta que furiosos se encontraron, y en 13 minutos, quién sabe por qué, el final fue aún mas extraño.
Así es Jeremy Clapin, Francés, del que no sabemos mucho mas que estas geniales creaciones.
A los que quieran más, tengo unos DVD muy buenos para que intercambiemos. Ojo con la música.
Popularity: 4% [?]