“La Historia de la Sexualidad”, Michel Foucault

Michael Foucault es, sin lugar a dudas, uno de los filósofos más importantes el siglo pasado. Autor de numerosas obras- unas más complejas que otras- se hizo de un nombre y reconocimiento que no ha cesado, a pesar de su temprana muerte a causa del sida.

“La Historia de la sexualidad” debe ser uno de sus libros más ambiciosos, a la vez que es uno de los más sencillos de leer. Escrito “para todos”, sin hacer uso de un lenguaje técnico- filosófico, el autor hace una revisión de la historia del hombre en torno a una de sus prácticas más enigmáticas: el sexo.

El siglo XVII es sindicado por los historiadores como el comienzo de una edad de represión, propia de las llamadas sociedades burguesas. A partir de ese momento, nombrar la palabra “sexo” se habría tornado más difícil y costoso. Es en este período donde se sitúa la aparición del termino CENSURA.

Sin embargo, Foucault, desmarcándose del consenso grueso, plantea todo lo contrario: “¿Censura respecto al sexo? Más bien, se construyó un artefacto para producir discursos sobre el sexo, siempre más discursos, susceptibles de funcionar y surtir efecto en su economía misma”.

Muchos ámbitos que entraron en actividad, a partir del siglo XVII (psiquiatría, medicina, pedagogía, justicia, etc.), irradiaron discursos alrededor del sexo, intensificando la conciencia de un peligro incesante que a su vez reactivaba la incitación a hablar de él.

¿Cómo fue que el sexo- aparentemente una cuestión relativa al ámbito de las sensaciones y el placer- pasó a ser una cuestión de verdad y falsedad?

Micheal Foucault, en su Historia de la Sexualidad, identifica un dispositivo que opera de manera gravitante en esta objetivización del sexo en discursos racionales: la confesión. “Desde la Edad Media, las sociedades occidentales colocaron la confesión entre los rituales mayores de los cuales se espera la producción de la verdad. No hay que olvidar que la pastoral cristiana, al hacer del sexo, por excelencia, lo que debe ser confesado, lo presentó siempre como un enigma inquietante […] lo propio de las sociedades modernas no es que hayan obligado al sexo a permanecer en la sombra, sino que ellas se hayan volcado a hablar de sexo siempre, haciéndolo valer, poniéndolo de relieve como el secreto”.

Es decir, cada sujeto es puesto a narrar todo lo relacionado con su propio sexo, ya sean pensamientos, palabras, obras u omisiones. Y continua:  El hombre, en Occidente, ha llegado a ser un animal de confesión […] la obligación de confesar esta tan profundamente incorporada a nosotros, que ya no la percibimos como el efecto de un poder que nos constriñe; al contrario, nos parece que la verdad, en lo más secreto de nosotros mismos, sólo pide salir a la luz”.

Pues bien, durante el siglo XIX la confesión fue desplazada hacia el campo científico, adhiriéndose a su discurso, como un instrumento de suma utilidad investigativa. En ese terreno la ciencia de carácter biologicista se afanó en identificar (focalizando), recopilar (clasificando) y segmentar (etiquetando) un sin número de información. Todo aquello que pudiera dar cuenta acerca de ese preciado objeto- sexo- debía extrapolarse al campo de la razón. “Quizá ningún otro tipo de sociedad acumulo jamás, y en una historia relativamente tan corta, semejante cantidad de discursos sobre el sexo”.

Sin duda, esta predisposición a saber acerca del sexo traía aparejado un deseo de saber acerca de esa verdad que se le adjudicaba. Y es esa búsqueda de “una verdad” la que ha situado al hombre occidental- desde hace tres siglos- apegado a la tarea de decirlo todo sobre “su sexo”.

PD: “La Historia de la Sexualidad” consta de tres tomos. En esta ocasión, nos hemos referido al primer tomo, “La voluntad de saber”.


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Date
Enero 16th, 2010

Author
Atala

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2 Comentarios a ““La Historia de la Sexualidad”, Michel Foucault”


  1. anitalc dice:

    hey tu, atala, estas siendo muy poco prolifico

    estoi expectante a una nueva columna,

    saludos

  2. anitalc dice:

    listo, se acabo la sección libros, indignada, la pagina es excelente pero esta coja, sean generosos, necesitamos CULTURA,

    a la espera del nuevo critico,
    saludos!



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