Gracias a la increible oportunidad que se me dio hace algunas semanas de visitar a mi hermano en un lejano y enorme país, donde la distancia recorrida para casi cualquier viaje es gigante, me di cuenta de lo exquisito y de lo mucho que me gustaba andar en tren. En otras oportunidades había tenido la posibilidad de subirme a este magnífico medio de transporte, pero nunca por la cantidad de horas que fueron necesarias esta vez, pasando 12 e incluso casi 30 horas en uno de aquellos vagones que pueden convertirse en una agradable estadía si se las actividades elegidas en el recorrido son las correctas.
En el tren que iba desde la localidad de Guilin, lugar conocido por sus montañas y la belleza de sus paisajes, hasta Nanjing -antigua capital china donde habita mi hermano- me fui pensando en las bondades del viaje en tren. Esta vez ubicado en lo que mi hermano denominaba “cama dura” (claramente más económica que la impecable “cama blanda” que habíamos podido probar hace algunos días), siendo lo más importante pedir siempre la cama de abajo, un excelente plumón y su almohada correspondiente nos permitieron dormir casi como en la cama propia por cerca de 10 horas, para en la mañana poder probar un buen café y el rico carro de frutas que cada cierto rato aparecía en el pasillo.
Muy buena oportunidad para leer, cosa que no había hecho en todo el viaje, agradables momentos de música o conversación, además de la posibilidad de apreciar los lindos paisajes que aparecían por la ventana, incluso poder disfrutar de un cigarro y el hecho de conocer la vida de tren con sus múltiples personajes (vendedores de varios tipos, las elegantes asistentes de viaje y pasajeros, entre otros), hicieron de aquellas 27 horas una grata experiencia que me hacía preguntarme cuándo volvería a repetirse.
Así también cfomencé a preguntrme por qué chanfle en Chile, que nos decimos tan avanzados en nuestra querida Sudamérica, no podemos contar con un sistema ferroviario como Dios manda, sino que por el contrario, estamos obligados a escuchar los múltiples robos, fraudes y estafas, compra de trenes desechados por otros países, horarios que muchas veces no se respetan, falta de destinos y muchas cosas más que hacen que los trenes hayan perdido su encanto y sus beneficios dejados al olvido en nuestro país.
Sinceramente todo esto me impresiona, por que no sé si estoy muy equivocado, pero sin muchos conocimientos técnicos al respecto, creo que Chile tiene las características ideales para contar con un buen sistema de trenes que cubra el país, generando un sinnúmero de beneficios como menor contaminación, menos congestión en las carreteras, disminución de accidentes de buses por choferes que se quedan dormidos, mayor comodidad, más conectividad con las regiones y así descentralización de Santiago, etc, etc, etc… Ojalá que nuestro nuevo Presidente y su gobierno que quieren hacer de este Chile un país mejor, se den cuenta de esta gran falencia y no tengamos que volver a escuchar “Tren al Sur” en la radio del auto…
Popularity: 14% [?]
buena tornado!
100% de acuerdo!
Por qué no copian el post y lo mandan a El Mercurio?
Sería la bomba cruzar Chile de punta a punta en un tren y poder llegar en la mañana a cualquier ciudad de nuestra laarga y angosta franja de tierra.
Oí por ahí (ojalá este equivocado) que económicamente no es rentable sin subsidios fuertes fuertes del estado. En Europa (donde yo si tuve la suerte de ser un asiduo usuario de trenes) funciona por que se basa en recorridos circulares y relativamente “cortos”, lo que hace que el numero de usuarios genere un flujo real y haga que el sistema se baste a si mismo y no se agote en viajes largos y mas caros para los operadores. Pero aun asi, con toda la plata que se destino a implementar el sistema transantiago, un trenecillo hubiera funcionado como reloj. (Claro si no se hubieran pelado las vigas y los durmientes de las vías férreas los conchadesumadres)
Viajando por razones de trabajo,desde Nueva York hacia Montreal en pleno invierno del hemisferio norte. Tube que tomar el Montrealer en el 6º subterraneo de la Square plaza en down-town Manhattan. Para llegar a la Gare de Montreal. Centre Ville de Quebec,fue así como viaje, parte de noche y otra parte del viaje,ya en Canada,con nieve durante el trayecto hacia el rio Saint Laurent. Viajaba en el tren hasta 150 km. a la hora.
Así se viajaba en el Trasandino desde Los Andes a Mendoza.
Los Gobiernos gastan mucho dinero en aviones, buques, y armas para la guerra. No invierten en Salud, Educación y Transporte seguro. Me refiero a viajar en un medio no contamimnante,como lo es el tren.
¿Cuando van a proyectar un tren bala por lo menos? Serviría para nuestros nietos por lo menos.