Invictus: Un Destello de la Grandeza de Mandela

Nuevamente Clint Eastwood (Million Dolar Baby, Mystic River o Gran Torino analizada en dFrente, por nombrar algunas) nos deleita con una película de corte histórico, basada en el libro de John Carlin “The Human Factor: Nelson Mandela and the Game That Changed the World”, situando la acción en pleno Sudáfrica, donde se retrata la liberación del presidente Nelson Mandela y su llegada al poder, tras años sufriendo el Apartheid, intentando sanar las heridas dejadas por el racismo y levantar a una Sudáfrica ahogada por su pasado.
La película centra la historia en los inicios de Mandela (Morgan Freeman) como presidente electo de Sudáfrica, luego de 27 años en prisión, siendo liberado en 1990, y como este proyecta a través de su mandato la nueva era de Sudáfrica, una donde el racismo no existe y donde el color de la piel no importaría. Mandela ve en el Rugby la oportunidad de darle esperanza al pueblo, algo común en que creer, y junto a Francois Pienaar (Matt Damon) capitán de la selección nacional de Rugby Sudafricana, los Springboks, intentará la hazaña de hacer campeona a su selección, que estaba preparándose para ser anfitriona del mundial de este deporte.
Con notables actuaciones, donde Morgan Freeman logra retratar a un Mandela carismático, estadista y por sobre todo conciliador, y donde Matt Demon manifiesta en su actuación el cambio de debieron de tener miles de Sudafricanos al entender que en el perdón estaba el cambio. Realmente una película que se disfruta, emociona e inspira, al margen de que creo presiona demasiado la emotividad en los momentos claves; la narrativa lineal y simple de Clint, hacen que uno pueda situarse en ese momento y viajar junto a la historia.
Les voy a dejar el trailer de la película, el soundrack que crea el hijo mayor de Clint, Kyle Eastwood, y el poema Invictus de William Ernest Henley, el cual sirve a Mandela en sus momentos de encierro en Robben Island, y el cual este da a Matt Damon para ayudarlo a motivar a su equipo a ganar el mundial de Rugby.
Out of the night that covers me, Black as the pit from pole to pole, I thank whatever gods may be For my unconquerable soul. In the fell clutch of circumstance I have not winced nor cried aloud. Under the bludgeonings of chance My head is bloody, but unbowed. Beyond this place of wrath and tears Looms but the Horror of the shade, And yet the menace of the years Finds and shall find me unafraid. It matters not how strait the gate, How charged with punishments the scroll, I am the master of my fate: I am the captain of my soul.
Popularity: 2% [?]









