La faceta judía del reggae: Matisyahu nuevamente en Chile
Cuando uno habla de reggae siempre la cara de Bob Marley se nos viene a la cabeza. Aunque uno no sea un fiel seguidor del estilo, los temas del jamaiquino no pueden faltar en una colección de discos, recopilación en un Ipod o en un vinilo para los más fánaticos. Marley dispersó una semilla por todo el mundo, creando algo tan único y característico que su figura sin lugar a dudas es y será recordada por siempre. A mi juicio no hay corriente musical que se indentifique tanto con una persona como lo hace el reggae con Bob Marley.
Han pasado las decadas y su voz aún es recordada a cada segundo en algún lugar del planeta. Esta enorme influencia ha derivado obviamente en que su seguidores y continuadores del legado sean miles. Sus descendientes y otros cientos de grandes artistas han continuado con el desarrollo, manteniendo la tradición y además incorporandole elementos del ska y del dub, lo cual sumado con toda la faceta religiosa asociada nos podría tener hablando por horas.
Dentro de los miles de exponentes que nos entrega el reggae hay uno que ha destacado por sobre el resto en los últimos años con un estilo que mezcla los mencionados anteriormente, además del hip hop, con letras temáticas derivadas de la condición de ser judio. Matisyahu se enfocó en propagar su arte enfocado en las dos cosas que más quiere en su vida: el reggae y la religión. Cabe mencionar también que él es judío jasídico, es decir, tiene como fin practicar la piedad y la bondad.
Con cuatro albumes de estudio a cuestas y una carrera en ascenso, especialmente después del exitoso disco Youth del año 2006, Matisyahu nos visita nuevamente después de tres años cuando se presentó en el Teatro Caupolican con su banda Roots Tonic. El 3 de febrero de ese año el rabino se presentaba a eso de las 1 de la madrugada para satisfacer a su público con su segunda creación del 2006 No Place To Be y obviamente para deleitarlos con temas como King Without A Crown, Jerusalem y What I’m Fighting For entre otras. Como era de esperar y haciendo gala de su tendencia religiosa se mostró muy carismático, participando activamente con su banda, haciendo su show y dejando a sus musicos hacer lo de ellos también.
Han pasado tres años y el oriundo de Brooklyn se presentará nuevamente en el Caupolicán en el marco de la gira promocional de su nuevo disco Light. La verdad que aún no he tenido el placer de escucharlo como corresponde por lo que voy a evitar los comentarios críticos acerca del disco, sin embargo, espero que se encuentre a la altura de Youth y de todas aquellas expectativas fundadas luego de haber lanzado uno de los discos más exitosos del año 2006, el que en conjunto con No Place To Be, lo llevo a ser el único artista en tener dos discos en el Billboard 40.
Sin lugar a dudas que es un artista que merece respeto y admiración, así que la invitación queda echa para el Martes 20 de Abril en el Teatro Caupolicán. Las entradas parten en $16.500 y terminan en $38.500.
Les dejo su nuevo disco para que le den una vuelta y vean si se motivan para Abril, pero yo creo que con escuchar algunos temas de Youth la entrada ya está saldada.
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muy buen articulo Claudio ….grande dfrente