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En las concurridas calles de Malasaña, el barrio alternativo de Madrid por excelencia, discurren multitud de bares que fueron escenario de ideas y testigos de los mugrientos pecados que se cometieron en los 80. La movida madrileña sucedió aquí. Toda una generación fruto del destape, de una nueva puerta que la muerte de franco abrió y por la que parecía entrar cualquier cosa.

El punto de partida fue la música, el nuevo pop y la irrupción del punk en España dieron paso a toda una cultura que inauguró la modernidad y el ambiente madrileño. De todo eso hace ya mucho, más de 30 años, pero todavía permanecen, no sólo mucho de los bares, sino grandes signos de identidad que nuestra generación ha heredado para transformarlo en señas de su época. Pero no sólo es el carácter lo que se respira por estas calles. Nuestros padres de los 80 reinaron en multitud de bares que ahora, no sólo representan la trayectoria de lo moderno, sino que tambien dan cobijo a nuestras locuras nocturnas. Y reinar  en alguno de ellos, aunque sea sólo por una noche y en multitud, es como sentirse en el templo de tu generación, entender el porqué y la explicación de muchos de los rasgos que nos definen…

Hablo de El Freeway, de El Penta y del emblemático Vía Láctea. Sin duda este es el bar de culto más característico del barrio. El único que incluso todavía permanece en pie con más sustento que antes. Se abrió por primera vez en 1979, en pleno meollo de la movida, y ya por aquel entonces todo figurín del momento quería hacerse una foto dentro: Almodóvar, Alaska, Nacha Pop. Se convirtió en la cuna de la contracultura underground que imperaba en el momento. En sus mesas surgían ideas, artículos para los fascines de la época, como “Madriz me mata”, un contrato con alguna nueva discográfica indie, o las letras de las canciones que grupos esperpénticos representaban el locales de la zona. En el baño, ya muchos se pinchaban el caballo que arrasó el esplendor de la generación.

A día de hoy todas las hazañas han dejado su huella. Físicamente tangible, en sus paredes, los muros muestran reproducciones psicodélicas de la capilla Sixtina, carteles de festivales que recorren todos los géneros pop, punk, rock y el techno pop de Mecano, mil y un dibujos tributo a los personajes psicodélicos que pasaron por el bar. La música ha retrocedido aún más, ya que ahora lo que se estila es el rock and roll de los 50 o 60 y 70, el lugar perfecto de los grandes clásicos.

Lo curioso de toda esta historia es que a sus 30 años siga siendo bar referencia. Que generaciones venideras lo escojan como su lugar favorito. Y no es precisamente lugar para rockabillys de 40 anclados en su juventud, sino que desde las escaleras divisas una marea de gente diversa, y en la barra, tatuados con piercings sin duda miembros de nuestro siglo. Somos la generación postmoderna de la movida madrileña.

'5 Responses to “LA VÍA LÁCTEA DEL NUEVO SIGLO”'
  1. Andrés dice:

    muy buen artículo Pilar!

    Creo que por aquí en Santiago hay lugares como ese, pero dificil de encontrarlo para muchos!

    Saludos

  2. Claudio dice:

    me estan dando ganas de partir pa madrid tia!!!
    impecable que se conserven los pasos de las diversas generaciones en un lugar común, ya que cuando ello ocurre se puede oler y ver en el ambiente las cosas que allí pasaron dácadas atrás. entretenido lugar para visitar cuando tengamos la oportunidad de aparecernos por esas latitudes.
    buen post.

  3. Pilar dice:

    Pues ya tardais en venir!
    Tengo una preciosa amiga detrás de la barra que os hará los honores con un buen cubata!

  4. patorox dice:

    Buena Pilar, he ido un par de veces a Malasaña, la Via Láctea, etc.
    La ultima vez estuve por el Nueva Visión.. si lo conoces :)

  5. Andrés dice:

    joe, a madri los pasajes cabros!

    esos cubatas de la vía lactea deben de estar de miedo!

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