Cuando uno ve documentales o peliculas que retratan lo que eran algunas bandas por alla por los 60, 70 y 80′s se podía ver en todo momento aquel rol fundamental que jugaban las casas discográficas en aquellos años. Toda una atmósfera de glamour rodeaba a las bandas importantes de esos años: limosinas, alfombras rojas, sexo, drogas y rock and roll eran elementos del pan de cada día de los tipos que decidieron abrirse paso en el escabroso mundo de la música. La locura que desataban era casi incontrolable y agrupaciones como The Beatles, The Doors, Aerosmith, Bob Dylan y los Rolling Stones solo por nombrar algunos, gozaban de una popularidad enorme gracias a su talento y a la pega sucia que hacían los sellos. Cada disco nuevo era esperado como si fuese el último y las expectativas de conciertos, nuevos trabajos y apariciones en público eran altísimas.
Toda esa expectación hacía que por lo general los artistas entraran al estudio con una gran presión sabiendo que tenían que cumplir con sus fanáticos. Los buenos eran pocos y la difusión era debil, por ende cada vez que sacaban algo nuevo tenía que ser excelente y novedoso para mantener la reputación de rock stars que traían en sus espaldas. No se podían dar el lujo de lanzar un album mediocre, ya que tenían la propia presión que se autoimponían, además de la del sello y de los fans.
Hoy en día la cosa ha ido cambiando para bien y para mal. Todo este boom de Internet nos ha entregado la posibilidad de conocer miles de bandas que de otro modo sería impensado, nos ha dado la oportunidad de ampliar nuestro espectro musical y por lo tanto, ponernos más exigentes a la hora de ver que nos gusta y que no. Sin embargo, luego de un largo recorrido en el camino de la música, creo que las exigencias que se autoimponen las mismas bandas han disminuido. Hoy por hoy sacar un disco es una cuestión bastante facil, se graban los temas y se suben a Internet. Esto ha permitido que la cantidad de archivos que andan dando vuelta por la web sean casi infinitos y a mi juicio, aquella presión que existía con una serie de actores del mercado musical, desde el productor hasta el consumidor final, ha tendido a desaparecer.
Los casos de bandas que tienen un disco bueno y que después se relajan son miles y todos conocemos casos emblemáticos en este circuito independiente. Por el hecho de que la mano dura de los sellos discográficos haya ido desapareciendo con el paso de los años, ahora sacan discos como quien va a comprar dulces y creo que ya no se preocupan tanto por nosotros, los amantes de la música, los que descargamos y comprabamos la música que todos ellos producían. Creo que ahora la idea en muchos casos es producir música por si acaso para ver a quién le gusta, ya que si no gusta no importanta tanto, van a tener una oportunidad más adelante.
Obviamente esto también va de la mano de las menores ganancias producto del lanzamiento de un nuevo album, sin embargo, creo que la web ha relajado un poco el ambiente y ha llevado a muchos por un camino más tranquilo, menos exigente y por ende, en muchos casos, con una oferta musical mediocre, donde se privilegia la proliferación en desmedro del talento.
Un ejemplo claro es el de la banda canadiense Tokyo Police Club. Estos cabros tenían toda la pasta para convertirse en una gran agrupación: temas prometedores, una carrera instrumental como pocas y una base de fans interesante. Con un EP que los llevó a tocar en importantes festivales alrededor del mundo durante el 2006 y 2007 se perfilaban como un exponente importante de este indie rock post punk canadiense, sin embargo, en parte debido a los que les planteaba con anterioridad, sacaron un LP el 2008 dejando mucho que desear. Y las cosas no cambiaron este 2010 cuando presentaron hace algunos meses Champ, su segundo trabajo de larga duración.
Ojalá que la industría musical tienda a regularizarse con la “mano invisible” del mercado y los artistas vuelvan a sentir esa presión por estar constantemente innovando y sacando cosas a la altura de las expectativas.
De todos modos les dejo el nuevo disco de Tokyo Police Club. Saquen sus propias conclusiones.
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Muy buena columna. Sin embargo, me gustaría hacer un comentario. Estando de acuerdo con que la masificación de internet puede llegar a tener grandes efectos negativos sobre la creación musical -los que Claudia describe-, creo que es importante no olvidar que un ¨mercado cerrado¨ también tiene los suyos. El que exista una especie de ¨monopolio musical¨ -sin la existencia de internet- no sólo hace que los artistas a participar sean menos, sino que los altos costos de entrada limita enormemente la creación de nuevas tendencias y exploración de estilos. Muchas veces los mismos ¨rock star¨ (genios por naturaleza) se vieron profundamente limitados o condicionados por las empresas con que firmaban, ya que no era hora de darle el gusto a su talento (lo que los había llevado a la fama) sino a las masas que esperaban ansiosas una nueva creación. Si bien la mano dura de los sellos ayuda mucho a ser rigurosos, también muchas veces convierte a los músicos en meros empresarios, olvidando que su origen es ser ARTISTA.
concuerdo completamente con lo que dices. de todos modos los sellos llevan a los artistas por un camino no deseado por ellos mismo a veces, convirtiendolos en una maquina del marcadeo no ma, sin embargo, el articulo iba enfocado más la idea de que como hoy en día las trabas para llegar al consumidor final han disminuido considerablemente, sacar un tema malo quizás, incluso sabiendo que es malo, no es tan grave como antes. ahora hay mas libertad para echar a volar la imaginación, pero pienso que aquella necesidad imperiosa de hacer un buen trabajo se ha diluido un poco con myspace, facebook, etc. si ahora hago algo mal hay mayores posibilidades de tener una segunda y hasta una tercera oportunidad es varios casos.
saludos por alla por china viejo.
un abrazo
¡Te cacho perfect el punto! Toda la razón. Pero es divertido pensar que hay veces donde los mejores discos de los grupos (el primero), los cuales vienen generalmente del anonimato, están seguidos de una firma con un ¨prestigioso sello¨, con quienes hacen trabajos de calidad inferior. ¿La presión del sello? ¿La de los fans al grupo? ¿Intento de repetir éxitos pasados? No lo sé. El tema da para harto.
Gracias loco, suerte por allá también.