
Cada vez que a uno le hablan de comida francesa se le erizan los pelos de solo pensar en el precio de una buena entrada, un exquisito plato de fondo y no como ocurre con otras comidas de otras latitudes, un riquisimo postre. Sin embargo, hoy en Santiago existe una real opcion de combinar una comida buenisima, un lugar y una terraza muy agradable y una carta de vinos precisa a un precio realmente aceptable para lo que se está comiendo.
Baco es el nombre de este restaurant ubicado en Nueva de Lyon a solo pasos de la Costanera. Su entrada no invita tanto a pasar, pero luego que uno hace la move con el conserje del edificio de al lado para que te deje estacionar el auto y cruzas la puerta, te encuentras con un local de proporciones justas, ni muy chico ni muy grande, con una decoracion inspirada en su nombre: cajas de vino por todo el lugar y pizarras donde se escriben las distintas opciones para tomar vino por copa (se puede degustar casi toda la carta de vino por copas a precios muy convenientes) para no tener que comprar la botella entera, lo cual es muy agradable cuando el acompañante (ella o el) no son muy buenos ni adictos a la sangre del dios Baco. Todo lo anterior se complementa con una carta de comidas donde uno no sabe que pedir porque todo te hace ojitos.
En lo personal recomiendo el tartaro de salmón con rúcula y una tabla M para comenzar para luego dar paso al plato insigne: filete con salsa bernaise y papas pont neuf. Espero que cuando lo prueben queden tan satisfechos y maravillados como yo, pero eso si tengan cuidado y dejen un ultimo espacio en el estomago para el más clásico de los postres franceses que aqui es preparado a la perfección: creme brulee.
Ojala les sirva el dato cuando no tengan adonde ir para celebrar cumpleaños, aniversarios, etc.
La direccion es Nueva de Lyon 113, entre Providencia y Costanera. El telefono es el 2314444.

Uno de los barrios mas tranquilos, caminables y con real estética de ciudad se encuentra en providencia, justo en el borde con Ñuñoa. En el sector conocido como “Avenida Italia” (Italia con Bilbao) se encuentra un micro lugar lleno de vida y de una excelente oferta gastronómica. En dicha intersección, encontramos el conocido Mucca (que a mi juicio no es un restorán bueno para comer, mucho mejor para tomarse un vino o utilizarlo como bar), “Pongale Cacao”, y el conocidisimo “de Cangrejo a Conejo”. Pero hace unas semanas atrás, tuve la suerte de ir con un gran amigo mío a un lugar que me cautivó (tanto por sus precios como por la onda) con el simple hecho de entrar. “Sindicato”.
Si viajas un poco mas hacia el sur, llegas a la calle Santa Isabel. Específicamente en el número 0399, se encuentra este restobar con una estética un poco minimalista, decorado con colores rojos, una muralla que tiene un pizarrón negro, en la cual se ofrece la especialidad del día y su respectivo trago o vino y una contramuralla en la cual se proyectan películas y cortometrajes del director que alguien pida.
Es un restorán chico, del tipo “restobar”,atendido basicamente por sus 4 dueños quienes hacen del lugar algo mas bien “casero” (aunque no se imaginen que van a ir a comer empanadas de Concón ni mucho menos) con una onda de barrio muy entretenida. La carta es muy amable, sus precios para sus quiches, sandwiches, guisos y pizzas en general, no supera los 4 mil o 3 mil pesos. Toda su oferta se encuentra etiquetada con los nombres mas extraños y “sindicalistas” posibles. Un ejemplo imperdible es la pizza “asamblea”, que es un hit del local. Y mejor aún si te la comes con un “molotov berri” o “movimiento colectivo”.

En el creciente polo gastronómico de calle Seminario se encuentra el restaurant Ciudadano, una más que interesante propuesta culinaria que se enmarca dentro de una antigua casona colonial donde destacan la madera y el ladrillo como elementos principales en su arquitectura. Adicionalmente, lo que no es un detalle menor en su acogedora decoración, se pueden observar numerosas piezas de arte (esculturas, grabados y cuadros, entre otros) expuestas por estudiantes y artistas de distinta índole que han aprovechado este espacio para mostrar su trabajo.
Con música más que adecuada para el entorno, la experiencia de visitar este novedoso local se torna agradable y entretenida, especial para disfrutar una cálida velada de verano, para aquellos que todavía se encuentran en nuestra agitada capital y que buscan sorprender hasta a la señorita más exigente. La carta es preferentemente de orientación italiana, pero se pueden encontrar también diversos cortes de carne, mariscos y tapas para picar y abrir el apetito, siendo un factor muy importante la extensa cantidad de tragos y licores para aquellos que quieren continuar la conversación en el lugar.
Luego de varios días en nuestro caluroso Santiago, y decidido a seguir recorriendo la cada vez más extensa oferta gastronómica de la capital, comencé una intensa búsqueda con una firme convicción (motivada por mi última experiencia culinaria plasmada en mi post anterior): encontrar un lugar entretenido que contara con una buena terraza para disfrutar las cálidas noches de verano. Con ese objetivo en mente, vine a parar a un lugar que definitivamente calmó mi necesidad y superó mis expectativas.
En pleno Barrio Bellavista, a un costado de la casa de Pablo Neruda, se encuentra el Santería, una apuesta de la conocida actriz Delfina Guzmán y su hijo Juan Cristóbal Meza, donde la inclinación latinoamericana de su cocina es más que evidente. En él, se rescatan elementos de la cultura peruana, chilena y guatemalteca, entre otros, logrando una fusión casi perfecta. Los ingredientes van desde la quinoa y la yuca hasta el cordero, el mero y diversos pescados, todo acompañado de una extensa carta de vinos y tragos.
Al mismo tiempo, una de las cosas que más llama la atención es la decoración y el cálido entorno del lugar. Con tres ambientes que permiten la presencia de cerca de 60 personas, definitivamente mi recomendación apunta a la terraza: con una razonable cantidad de mesas, destacan las cómodas peras de mimbre de cada una de estas, así como la generosa vegetación y la acertada música que acompaña la conversación, pasando por los míticos Jaivas y nuestra querida Violeta Parra. En el interior, los elementos principales son el vidrio y el cuero rojo que le dan un tono alegre y moderno al lugar, para finalizar con algunas mesas en el costado que otorgan más privacidad y menos ruido.
Lamentablemente no todo es perfecto y hay que decir que el precio de los platos no es bajo, pero es una alternativa más que recomendable para ocasiones especiales como aniversarios o celebraciones. Para aquellos que se animen a disfrutar de esta experiencia colmada de sabores y olores de nuestra tierra, la dirección es Chucre Manzur Nº1 y el teléfono es el 7329316.

Ir a comer al restaurant de un hotel no es algo que sea muy común en Santiago, pero si se trata del mejor local de comida india de la capital, se convierte automaticamente en un imperdible.
Hace poco más de un año con otro integrante de dFrente (Juan Pablo) tuvimos el privilegio de visitar el sub continente indio por un par de meses donde quedamos maravillados con una infinidad de elementos tanto culturales, sociales, demográficos, pero especialmente fascinados con la cocina. La cultura culinaria que existe en India es algo que pocas veces lo he logrado ver en otros lugares del mundo: cada región con su propio estilo de cocina, gente subsistiendo con locales de comida en sus propias casas, sus propios curries, sus propios platos, sus propias combinaciones de especias (con decir que Colón tenía pensado llegar a Kerala en el sudoeste de India, en el Océano Índico), etc. Cada lugar que uno visita te entrega una experiencia diferente: el cordero en el norte, el picante particular del desierto en Rajasthan, la carne y el pescado en Goa (único lugar católico de la India, por lo que la ingesta de carne de vacuno es permitida) y por sobre todo aquel pan sublime, las especias y su olor tan característico que inunda las calles haciendo olvidar la pobreza y el mal olor, y por ultimo, el más exquisito té mejor conocido como Chai que te acompaña a lo largo de tu estadía y sirve de compañero a la hora de matar el tiempo o de simplemente contemplar el magnifico caos que te rodea.